HISTORIA

Teniendo en cuenta las excavaciones arqueológicas llevadas hasta la fecha, parece ser que el primer poblamiento en Frias de Albarracín se produce alrededor del 2000 a.C., en la Edad del Bronce, sobre el cerro "El Castillo", donde se ha encontrado abundante cerámica, útiles de piedra, hueso y metal, resto de cereales dentro de vasijas y bolsas de cuero (lo que indica que conocian la agricultura, situando la zona de cultivo en "La Muela") y abundantes restos de huesos de bóvidos, cabras, ciervos, jabalíes y otros.

Los siguientes restos arqueológicos encontrados en las zonas de "El Castellar", "Hoya Vicente", "Cerro de las Casas", "Villar de Pelayo", "Las Fuentecillas", y otros en el Valle Cabriel se han datado a partir del s. VII-VI a.C., en la época Ibérica. La riqueza de estos asentamientos ibéricos no debió ser grande y se basaba principalmente en las pieles, la cría de ganado, la madera y en menor medida los cereales.

Los romanos, en su dominio de los pueblos iberos, llegarán a estas tierras de la serranía de Albarracín y serranía de Cuenca, a través de los cauces de los ríos y de los caminos ibéricos, produciendose el primer contacto de ambas culturas en Frias de Albarracín a lo largo del s. II-I a.C.. "El Castellar", como asentamiento ibérico más importante en este término, será el elegido para centro de operaciones, desde el cual dominar las otras zonas y la ruta que comunica con el Tajo, Valtablado y los ríos que discurren por los llanos de Cuenca. La muralla con foso y torres que construyeron en "El Castellar", haciéndolo aún más inexpugnable, demuestra la importancia de este asentamiento. La moneda de bronce AS de Calígula encontrada en el lugar donde se supone estaba la villa romana de la "Hoya Vicente", nos da información sobre el comercio existente entre esta zona y la ciudad de Segóbriga (Cuenca). La corona de espigas del reverso de la moneda, nos informa de la importancia cerealística de esta zona. El comercio estuvo basado en el intercambio de pieles, carne, caballos, madera y posiblemente sal de Valtablado, a cambio de metales y otros productos.

Hasta la fecha no se ha encontrado ningún resto que nos indique un posible poblamiento de esta zona por los Visigodos, que posiblemente, también dominaron esta zona a la caída del imperio romano de Occidente en el s. V d.C.. En el s.VIII, se produce la entrada e inicio del dominio de la península por los musulmanes. Las tierras de la serranía de Albarracín serán dominadas, y los nuevos propietarios, que no eliminarán a los anteriores, comenzarán a explotar estas tierras bajo nueva religión, nuevas costumbres y nuevos cultivos y formas de cultivar. La cultura cristiana, que desplaza a la musulmana a partir del s. XII, lo hará de una forma drástica y sin miramientos, lo que contribuye a la poca existencia de restos arqueológicos -"Villar de Muelas", "Fuente de la Corraliza"-. Los topónimos -Alto del Moro, Fuente de la Corraliza, Fuente la Mentirosa (con su leyenda sobre una princesa mora), atestiguan la presencia de los musulmanes en esta zona.

* LA FUENTE MENTIROSA *

En las bellas montañas de Frías hay una fuente cuya fama entre los moradores de la Sierra de Albarracín, excede a la de otro manantial cualquiera. Es la fuente Mentirosa o Burlona. Se trata de una fuente intermitente, única en la Serranía, la que, tras un reposo silencioso... Buscando etimologías y discurriendo por los campos de las letras clásicas, quisieron los historiadores de esta región decirnos que esta fuente es aquella DIRCENNA o fuente encantada de que el bilbilitano poeta Marcial cantaba:

...avidam rigens Dircenna placabit sitim ...

"La fuente encantada de agua fría, aplacará tu sed desesperada".

Pero sea de esto lo que fuere, nosotros preferimos, dejada toda erudición, cabalgar en los corceles de poesía popular para que nos conduzcan a la FUENTE MENTIROSA, y los pastores de la sierra nos cuenten la historia de su encantamiento.

* * *

Había una princesa en la corte árabe de los reyes de Albarracín en aquel tiempo en que los moros eran dueños de esta tierra. Y la princesa, joven y bella, encerrada de ordinario en las tristes y severas mansiones de un alcázar, soñaba poder vagar por las montañas y los bosques, mirarse en el cristal del agua de los arroyos, coger flores en los prados y escuchar al atardecer el canto de los pájaros en las enramadas.

Pero era soñar en vano; su padre teníala encerrada para que nadie la viera, con miras a futuro enlace ventajoso.

Más una noche de estío en que el señor de Albarrácín, su padre, se hallaba ausente del castillo y de la ciudad, la joven princesa, no sabemos de qué modo, logró salir del recinto amurallado. Respiró las puras brisas de las márgenes del río, corrió por el sendero que se dirigía al corazón de la sierra, se adentró en los bosques vecinos, y desapareció.

Llegada a los montes de Frías se escondió en un pequeño y medio derruido castillo, a cuyas plantas brotaba el hilillo plateado del caudal de una fuente cristalina.

El padre, cuando al regresar a la ciudad supo la triste nueva de la desaparición de la princesa, envió nuncios a todas las aldeas y a todos los castillos, e hizo recorrer todos los caminos en busca de un presunto raptor. Pero todo en vano, porque nadie supo averiguar su paradero. Se recurrió a la magia, y al castillo de Albarracín llegaron los más famosos adivinos del Islám, ninguno, sin embargo, supo descifrar el misterio de aquella desaparición, hasta que una hechicera vino a decir al enojado señor:

Tu hija vive. Nadie la raptó. Fué ella misma quien huyó en busca de la desconocida emoción de vivir con la misma libertad que los corzos de los bosques y las águilas de las cumbres gigantescas de la Serranía. Tu hija vive, más nunca podrás hallarla. Y como ha hecho grande injuria a su padre y señor, en tus manos dejo el castigo. Habla, y tu hija será castigada.

Sea duramente castigada, respondió el tirano reyezuelo, pués bien; sea como tu quieres, añadió la hechicera.

Ni la enfermedad, ni la muerte han de herirla por ahora, ni creyente alguno ha de poner sus manos sobre ella, porque es hija de príncipes nobilísimos. Puesto que marchó para vagar libremente como el gamo y el ciervo y el ave, que sufra como sufren, a veces, estas criaturas de Dios. Cuando sedienta se acerque a saciar su sed en la fuente que brota junto al lugar que ha elegido para su morada, que las aguas retiren, y la fuente deje de fluir, y vean sus ojos las arenas húmedas por donde momentos antes se deslizó el líquido cristalino, pero no pueda aplicar sus labios a la fresca corriente.

Y así fué, en efecto. Cuando al atardecer de aquel mismo día la joven regresaba del bosque para refugiarse en las ruinas del castillo abandonado, acercándose a la fuente, sudorosa y sedienta. Más la fuente, al conjuro de los pasos presurosos de la princesa, recogió su caudal apenas derramado y lo encerró en el cofre misterioso de las entrañas de la tierra estremecida. Y así sucedió un día, y otro día, siempre que la joven fugitiva quiso saciar su sed en el limpio cristal de la fuentecilla.

La historia no nos cuenta cual fué en adelante la vida de la princesa. Vemos todavía las ruinas del castillejo que le sirvió de morada.

A buen seguro que se halla vagando por los bosques de Frías la princesa proscrita, presa de singular encantamiento, porque la FUENTE MENTIROSA, sigue cada año por primavera y cuando comienza la calor, retirando sus aguas, como si retrocediera asustada y medrosa ante la visión de algún ser desconocido y misterioso.

Se encuentra dicha fuente, en la zona que denominamos: VILLAR DE MUELAS.

A partir del s. XII, la historia de Frías, irá inseparablemente unida a la de Albarracín. El nombre del pueblo, como sugiere Tomás Laguía, fue aplicado en memoria de la villa burgalesa de Frías, de donde debían de proceder algunos de los conquistadores que en compañía de don Pedro Ruiz de Azagra se apoderaron de estas zonas.

En el 1200 se produce la consagración de la iglesia Catedral de Albarracín. Firman esta consagración los clerigos y párrocos de las aldeas. Entre los parrocos firma el de Frías. Esto nos indica la existencia de una iglesia en esa fecha, que se habría construido algunos años antes, y también indica la existencia de un nucleo de población superior a una simple masada, con una serie de construcciones y una cantidad de habitantes (del pueblo, Barrio de las Casillas, Valle Cabriel, Fuente del Buey y El Vallecillo).

El pueblo va a crecer al amparo del relieve propicio que forman a modo de media luna, "El Castillo", la Iglesia y la Muela, que frenan los vientes del Oeste y del Norte. Crece en solana y oprientado al mediodía. Las primeras viviendas se construyen a mitad de la ladera, evitando así posibles avalanchas de tierra de "El Castillo", y las posibles inundaciones y barrizales de la parte más baja. Las paredes serían de piedra (mucho más fuertes y seguras contra el viento y el frío), y las techumbres, ventanas, puertas y mobiliario de madera. El pueblo constaría de pocas viviendas, la casa del parroco, casa del representante del señor de Albarracín y las viviendas de algunos labradores y pastores. Posteriores reformas y nuevas construcciones hacen que no haya restos de estas viviendas. Las más antiguas (El Bache, la Parra, y alguna más), posiblemente, se construyeron en el s. XIV-XV, con arco de medio punto a la entrada.

Durante los s. XV a XVII, la población es escasa y no hay aumento. Estos siglos van a sufrir continuas epidemias y años de malas cosechas, que diezman la población. Las condiciones mejoran ligeramente a mitad del s. XVII en cuanto a las epidemias, pero las constantes levas de reclutamiento para las guerras de Europa, pudieron incidir en el estancamiento de la población, en torno a los 500 habitantes. En 1666, con Felipe IV, se produce la amojonación del término de Frías. Esta amojonación no ha sufrido cambios, aunque sí la extensión del término, con la compra de distintas propiedades privadas en el s. XX. En 1689 se concede la separación de la entidad de Frías de la ciudad de Albarracín en cuanto al gobierno político.

En el s. XVIII suben al trono los Borbones, Felipe V. Con el tratado de Utrech (1713), termina un largo período de continuas guerras. Disminuyen las epidemias, gracias a unos años de buenas cosechas, y la población de Frías supera los 600 habitantes, llegando en algún momento a rebasar los 700.

El s. XIX comienza con un nuevo enfrentamiento bélico, la guerra de la Independencia, que va a suponer un fuerte lastre para la población, disminuyendo en Frías a los 400 habitantes. Además , el barrio de El Vallecillo se desliga de Frías en 1847. Solamente a finales del siglo se recupera la población, comenzando el s. XX con el mayor número de habitantes, superando los 700, entre el pueblo, Las Casillas y las masadas dependientes de él.

Desde 1910, el municipio se denomina Frías de Albarracín, tal vez para diferenciarlo del de Burgos. La Guerra Civil española y las decadas emigratorias de 1960 y 1980, dejan el barrio de Las Casillas despoblado, las distintas masadas ven a sus habitantes marcharse a las ciudades. En el mismo pueblo, muchas casas quedan vacias, desplazandoise familias enteras a Zaragoza, Barcelona, Valencia. Todo esto trae que la población disminuya hasta los 200 habitantes y en la actualidad rondar los 175.


ECONOMÍA

La base económica de Frías ha sido siempre la agricultura, la ganadería y la explotación de la madera. Junto a éstas, también se dan otras actividades como los distintos servicios y la guarda de animales.

Agricultura

Actualmente, las tierras de labor suponen unas 700Ha., de las 5.200 que componen el término de Frías, con la Fuente del Buey. Los pueblos iberos, romanos y musulmanes, ya cultivaban distintos lugares del término. Tierras en solana, en laderas o zonas altas alejadas de los humedales del fondo de los valles. Tierras arenosas, blandas y de fácil cultivo, principalmente de cereales, yeros, guijas, lentejas, y en el s. XX también de patata, col, forrajes. De todos los cultivos, el trigo será el más importante.

Ganadería

Desde siempre, la importancia de la ganadería ha sido muy superior a la agricultura. El terreno se presta mucho más para la ganadería que para la roturación. El término actual de Frías tiene una altura media de 1500 metros. Está enclavado en lo más alto de la Sierra de Albarracín y climáticamente se caracteriza por un invierno largo y muy duro, con la presencia de nieve gran parte de la estación. El verano es corto y no demasiado caluroso. La primavera y el otoño son estaciones donde predominan las lluvias y las temperaturas frescas.

Estas características morfológicas y climáticas, dan diversos paisajes: zonas de predominio del bosque de pinos, donde la roturación ha creado algunos espacios de labor, y zonas de prados. La acción del hombre y la colmatación de sedimentos, han modelado las zonas más bajas, creando un paisaje de barbechos y rastrojeras, muy importante para la ganadería. La base de la ganadería son las especies ovina, caprina, equina y porcina.

La Madera

El término de Frías, al igual que gran parte de la sierra de Albarracín, cuenta con una masa forestal importante, pero que no se puede comparar con la existente en siglos pasados, tanto en cantidad como en calidad.

La madera es y fue un bien importantísimo en la economía de estos pueblos. Se utilizará en la construcción, obtención de leña y para la fabricación de carbón. La madera en estas últimas décadas, además de su valor intrínseco, aporta también jornales para un número elevado de vecinos. Toda la madera se exporta hacia Albarracín, Cuenca o Valencia, desde donde una parte vuelve convertida en muebles, puertas, etc.